Mascarillas y Coronavirus

Mascarillas y Coronavirus

[Actualizado 25/05/20]

Antes de nada y como advertencia, el uso de cualquier tipo de mascarilla no supone en ningún caso una protección total frente al contagio propio o de personas próximas. Es un complemento al resto de medidas preventivas, como es el lavado de manos y la distancia mínima entre personas.

Y, por tanto, desde el 20 de abril, el Ministerio de Sanidad recomienda el uso de mascarillas a la población sana y su uso obligatorio en dos situaciones:

  1. En transporte público.
  2. En espacios públicos, abiertos y cerrados, por las personas mayores de 6 años si no puede garantizar la distancia de seguridad de dos metros.

 

Tipos de mascarillas

 

En líneas generales vamos a hablar de tres tipos de mascarillas, clasificadas según su capacidad para filtrar el aire y, por tanto, en su capacidad para proteger al usuario que lleva la mascarilla y/o resto de población del contagio.

  1. Mascarilla quirúrgica.
  2. Mascarilla filtrante: FFP1, FFP2 y FFP3.
  3. Mascarilla higiénica o de barrera: Reutilizable y no reutilizable.

 

1. Mascarillas quirúrgicas.

 

Las mascarillas quirúrgicas de uso médico están clasificadas como producto sanitario (Normativa europea UNE-EN 14683).

Suelen utilizarse en cirugía y otros procedimientos para proteger al paciente de posibles agentes infecciosos presentes en boca/nariz de la persona que la lleva.

En el caso de esta pandemia de Covid-19, estas mascarillas quirúrgicas pueden estar previstas para que los pacientes que las lleven puesta puedan reducir el riesgo de propagación de infecciones. Ejercen básicamente de barrera para evitar la emisión de gotitas respiratorias al toser, estornudar o incluso hablar.

Según su Eficacia de Filtración Bacteriana (BFE), se dividen en mascarillas quirúrgicas de Tipo I (BFE ≥ 95%) o Tipo II (BFE ≥ 98%). Existe un tercer tipo, denominado IIR, que serían las resistentes a las salpicaduras de sangre y otros fluidos biológicos.

Estas mascarillas están destinadas, por tanto, a personas portadoras de la infección. Sirven para evitar que contagiemos a otras personas, pero no son capaces de filtrar el virus de fuera hacia dentro y a nosotros no nos protegen más allá de las posibles salpicaduras.

Por tanto, las mascarillas quirúrgicas pueden prevenir la transmisión del agente infeccioso desde una persona infectada a otra sana, pero su eficacia a la hora de prevenir el contagio es limitada, con una menor evidencia científica.

 

 

2. Mascarillas filtrantes o autofiltrantes.

 

Las mascarillas filtrantes se consideran Equipos de Protección Individual (EPI) (Normativa europea UNE-EN 149).

Estas mascarillas están constituidas por un filtro de micropartículas que puede proteger a la persona que la lleva frente la inhalación de contaminantes ambientales en forma de partícula o aerosol. No protege frente a gases o vapores.

Se clasifican en base a su rendimiento en:

  • FFP1 (filtro de partículas tipo P1): tienen una eficacia de filtración mínima del 78% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 22%. Suelen emplearse frente a partículas de material inerte, y no se recomiendan para uso médico.
  • FFP2 (filtro de partículas tipo P2): tienen una eficacia de filtración mínima del 92% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 8%. Se utilizan frente a aerosoles de baja o moderada toxicidad
  • FFP3 (filtro de partículas tipo P3): tienen una eficacia de filtración mínima del 98% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 2%. Se utilizan frente a aerosoles de alta toxicidad.

Este tipo de mascarillas pueden tener o no una válvula de exhalación. La válvula las hace más cómodas para llevar varias horas  ya que reduce la humedad y calor, pero no deberían utilizarse por paciente infectados porque podrían trasmitir el virus a través de la válvula.

Hoy en día, las mascarillas que encontramos clasificadas como KN95 o N95 estarían clasificadas entre FFP2 y FFP3 con una eficacia de filtración del 95%. Podemos adquirirlas en las farmacias y van a proteger tanto al usuario frente a la infección como evitar la trasmisión. Teniendo en cuenta siempre que hablamos de la utilización de mascarillas como complemento al lavado de manos y la distancia mínima entre personas, así como de su buen uso y conservación.

 

3. Mascarillas higiénicas o de barrera.

 

Englobamos en mascarillas higiénicas todas aquellas que no son quirúrgicas ni filtrantes y, por tanto, no deben considerarse ni un producto sanitario ni un equipo de protección individual (EPI).

Están destinadas a personas sin síntomas que no puedan utilizar mascarillas quirúrgicas ni filtrantes, ya sea por desabastecimiento o por falta de acceso a ellas.

Se utilizarían en base a las recomendaciones establecidas por el Ministerio de Sanidad en su documento técnico “Prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con COVID-19″.

El objetivo de utilizar este tipo de mascarilla es intentar reducir el riesgo de transmisión del virus desde la boca y nariz de la persona no enferma/asintomática como medida complementaria, aunque no hay datos a día de hoy que permita establecer su eficacia para prevenir dicha transmisión.

Se piensa que este tipo de mascarillas tienen una eficacia muy limitada en la prevención del contagio por la persona que la lleve y siempre dependerá del material del que esté fabricada.

 

Existen dos tipos de mascarillas higiénicas:

  • No reutilizables. Se rigen por la Especificación UNE 0064-1 (mascarilla no reutilizable para adultos) y la Especificación UNE 0064-2 (mascarilla no reutilizable para niños).
  • Reutilizables. Se rigen por la Especificación UNE 0065. El lavado y secado debe ser acorde a las recomendaciones del fabricante.

 

Pero, ¿hay que utilizar mascarillas?

 

Provisionalmente, y en base a las recomendaciones oficiales del Ministerio de Sanidad, el uso de mascarillas deberían hacerlo:

  • En el ámbito comunitario, aquellas personas que presenten sintomatología compatible con una infección respiratoria aguda (como fiebre, tos o disnea). En tal caso, el uso de mascarillas debe ir acompañada de otras medidas de prevención generales, como permanecer en su domicilio, mantener un distanciamiento social de entre 1-2 m al menos, tener una buena higiene de manos y evitar tocarse cara, ojos y boca.

 

  • En los centros sanitarios y, fundamentalmente, el entorno hospitalario, se recomienda se pongan mascarilla tanto los pacientes identificados como los casos sospechosos en investigación. Ambos tipos de pacientes deberán ser separados del resto de pacientes y conducidos inmediatamente a una zona de aislamiento. También deberá usar mascarilla el personal que les acompañe hasta dicha zona de aislamiento.

 

  • Igualmente, además de llevar un equipo de protección individual (bata, guantes, protección ocular), se deberá poner mascarillas el personal sanitario que atienda casos en investigación, probables o confirmados para infección por SARS-CoV-2 o las personas que entren en la habitación de aislamiento (familiares, personal de limpieza, etc.).

 

La opción ideal sería:

  • Si no estás contagiado, deberías usar mascarillas filtrantes FFP2 o FFP3 (KN95).
  • Si estás contagiado, deberías usar mascarillas quirúrgicas para proteger a los demás de ti. Siempre lo más ajustada posible.

 

Voy a centrarme en las mascarillas quirúrgicas, que son las que tendréis la mayoría de vosotros, ya que desde el 24 de abril pueden adquirirse en las farmacias a precio fijo de 0.96€.

Estas mascarillas quirúrgicas constan de cintas o elásticos para fijarla, una pieza metálica para ajustar a la nariz y tienen tres capas:

  • La capa externa es la capa impermeable y suele ser de color (azul o verde).
  • La capa intermedia tiene capacidad de filtrado antibacteriano, pero deja pasar virus.
  • La capa interna, en contacto con nariz y boca, va a absorber la humedad.

 

Cómo usar las mascarillas: ¿nos la sabemos poner y quitar de manera correcta?

 

Si has decidido utilizar mascarillas, al menos úsala de la manera correcta y que no se convierta en un foco de infección.

¿Cómo se usa?

  • Lo primero, lávate bien las manos antes de manipularla.
  • Coge la mascarilla por las cintas/gomas y colócala a ambos lados de la cara.
  • Ajusta la pieza metálica a la nariz y ata/coloca las gomas para que queden fijas.
  • Termina de ajustar la mascarilla en la zona inferior hacia la barbilla, cubriéndola.
  • No debes tocar la mascarilla durante su uso. Si lo haces, lávate las manos antes y después de tocarla.
  • Para quitarla, debes hacerlo siempre por las gomas, nunca por la parte externa.
  • Una vez la quites, lo ideal sería tirarla. Pero podría reutilizarse tal y como te explico en el siguiente apartado.

IMPORTANTE: la parte coloreada va como cara externa.

Para el común de los ciudadanos, las mascarillas quirúrgicas son adecuadas para realizar actividades tales como ir a la compra, usar el transporte público o acudir a trabajos que no impliquen riesgos.

 

¿Se pueden reutilizar las mascarillas?

 

Las mascarillas quirúrgicas no son reutilizables ni se pueden desinfectar/esterilizar en casa. Si no se dispone de otra mascarilla y sólo se sale a la calle lo mínimo, puede ser una opción conservarla dentro de una bolsa al volver a casa. En el plazo de una semana se habrán inactivado los posibles virus.

En el caso de las FFP, y debido a la escasez/precios, se considera que podrían meterse en el horno 30 minutos a 70 grados sin perjudicar su capacidad filtrante. Nunca deben vaporizarse con alcohol o lejía ni sumergirlas en agua, ya que podríamos estropear el filtro.

En cuanto a las mascarillas de tela, según la CDC y el Ministerio de Sanidad, la recomendación de limpieza será tal y como indican para la ropa de un enfermo: 60-90 grados durante 30 minutos.

 

¿Son útiles las mascarillas caseras?

 

 

El pasado 8 de abril, el European Centre for Disease Prevention and Control emitió un informe en el que se concluye que puede valorar el uso de mascarillas de tela ante problemas de suministro y advierten que el uso de mascarillas caseras debe considerarse sólo como medica complementaria y no como reemplazo de las medidas preventivas establecidas.

En la web de CDC (aquí) podemos encontrar un tutorial de cómo hacer nuestras propias mascarillas caseras. No obtendremos los estándares de calidad de mascarillas de FFP2 o FFP3, pero podremos retener un porcentaje de partículas según el material empleado: hasta un 70% en camiseta de mezcla o un 50% con una bufanda.

 

Utilices mascarillas o no, ten siempre presente que son complementos a las medidas preventivas: lavado de manos y distanciamiento entre personas de al menos 1-2 metros.

Y si tienes síntomas, quédate en casa.

 

Ánimo y mucha suerte. Un día más es un día menos de lucha contra la pandemia.

 

 

Bibliografía:

Ministerio de Sanidad. Enfermedad por nuevo coronavirus (COVID-19)
https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/home.htm

Organización Mundial de la Salud. Brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19)
https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). COVID-19
https://www.ecdc.europa.eu/en/covid-19-pandemic

Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC). Información general Coronavirus (COVID-19)
https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-nCoV/index.htm

Mascarillas KN95. Capacidad de filtración y métodos para reutilización.
https://www.n95decon.org

Informe técnico. Utilización de mascarillas COVID-19. Consejo General de Colegios Farmacéuticos

 

 

Tengo una contractura ¿Utilizo calor o frío?

Tengo una contractura ¿Utilizo calor o frío?

Una de las principales consultas en el mostrador de la farmacia son los dolores, en particular dolor de rodilla y espalda.

 

La persona con dolor llega a la farmacia cuando no puede más y, habitualmente, suele pedir algún tipo de crema y/o analgésicos.

Pero, ¿sabías que es tan efectivo o más utilizar frío/calor en la zona?

 

Y si tengo dolor…¿Qué aplico? ¿Cuando aplico frío? ¿Y calor?

 

Los dolores más habituales en España, según el Barómetro del Dolor 2017 de GSK-Voltadol, son el dolor de espalda, cuello y lumbares, que afectan a un 37% de la población.

 

Este tipo de dolores disminuye la calidad de vida y el bienestar emocional de quien lo sufre, y en algunas ocasiones, limita la movilidad de la persona.

 

3 de cada 4 padres tienen menos paciencia con sus hijos cuando sienten dolor

 

La relación entre el dolor y el trabajo también se ve afectada. En este caso, ocurre un poco como el dicho del huevo y la gallina:

 

¿El dolor afecta al trabajo o el trabajo es la principal causa del dolor?

dolor frío y calor

 

Los españoles han faltado al trabajo una media de 3,1 días en el último año debido al dolor. Aunque a priori parece que no es mucho, esto supone unas pérdidas de hasta 5.6 billores de euros.

 

Hoy vamos a aprender cuando y cómo utilizar calor y/o frío.

 

 

Frío : Si el dolor es reciente.

 

 

En las primeras 48 horas desde que ha aparecido el dolor, pon hielo en la zona donde sientas molestia.

La utilización de frío o crioterapia, logra un doble efecto: los vasos sanguíneos se cierran y desciende la temperatura local.

Con la reducción del aporte sanguíneo disminuyen los agentes productores de la inflamación, aliviando progresivamente el dolor.

 

Al aplicar frío, reducimos la inflamación

 

 

¿En qué casos utilizar frío?

 

Aplica frío sobre un esguince, torcedura, sobrecarga, fractura, golpe, luxación e inflamaciones tipo tendinitis.

El frío disminuye la inflamación e hinchazón, calma el dolor, reduce la contractura muscular y favorece la recuperación.

Es mejor si se utiliza después de los ejercicios o actividades que produzcan dolor.

 

¿Cómo utilizo el frío?

 

Para aplicar frío sobre la zona afectada, utiliza una almohadilla fría. Pueden ser bolsas de gel, congeladas previamente en el congelador de casa, o las bolsas de hielo desechables, que se congelan al apretarlas y son de un solo uso.

Puedes utilizar cubitos de hielo para masajear la zona, nunca en contacto directo el hielo con la piel.

Si el dolor es en la planta del pie, es muy efectivo congelar una botellita pequeña de agua y hacerla rodar por debajo del pie.

El frío puede utilizarse 2-3 veces al día durante 30 minutos cada vez.

Si el frío te ayuda con tu dolor, no es necesario que cambies a poner calor después de 48 horas o que alternes frío y calor.

 

Cuándo no usar hielo:

 

  1. Inmediatamente después de realizar actividad física.
  2. Si el área donde vas a aplicar el hielo está adormecida.
  3. Cuando el dolor involucra un nervio.
  4. Si hay hipersensibilidad al frío
  5. Si compromete la piel: ampollas, quemaduras, heridas abiertas.
  6. En enfermedades vasculare y disfunciones del sistema simpático.

 

Calor: Si te duele hace días

 

 

La termoterapia, o utilización de calor para calmar dolores y/o molestias, se utiliza entre 34-36 grados.

El calor dilata los vasos sanguíneos y mejora la circulación, aliviando así el dolor y recuperando la movilidad muscular y articular.

Es adecuado para calmar inflamaciones y mejorar la rigidez muscular, porque logra aumentar la elasticidad del tejido.

 

El calor relaja los músculos y reduce molestias

 

 

¿En qué casos utilizar calor?

 

Aplica calor si sufres una contractura, rigidez o dolor muscular después de 48h tras la lesión. También puedes aplicar calor para los dolores viscerales, como los provocados por la menstruación, cólicos y gases.

Va a favorecer el aporte de sangre y aliviar la contractura.

La termoterapia también es conveniente en caso de un malestar recurrente o dolores crónicos (como la artritis). En esta clase de patologías como artritis/artrosis el calor es adecuado para combatir rigidez y facilitar el poder levantarte de la cama.

El calor también puede utilizarse para preparar el músculo a la hora de hacer deporte. En la farmacia puedes encontrar cremas preparadas que aportan calor a los músculos y son muy efectivas, como Physiorelax Ultra Heat.

 

¿Cómo utilizo calor?

 

El calor puede aplicarse en la zona afectada con bolsas de gel, la misma que antes congelábamos en el congelador, o bolsas de semillas calentadas en microondas o, si se especifica en el embalaje, en el horno.

Tras aplicar el calor, cuando notes que la bolsita empieza a enfriarse, retírala y tapa la zona con un paño para retener el calor.

Una buena opción son los parches de calor, que se adhieren a la piel y aportan calor durante 16 horas, como son los parches de Thermocare. Al abrir el envase y quedar el parche en contacto con el oxígeno, se activa el calor del mismo.

 

Cuándo no usar calor

 

  1. Después de la actividad física: siempre se utiliza antes.
  2. Si el área afectada está adormecida.
  3. Si hay herida abierta o quemadura.
  4. Inmediatamente después de una lesión grave
  5. En personas con cardiopatía, inflamaciones agudas del aparato locomotor y en personas que toman anticoagulantes.

 

Y, vuelvo a repetir: Si el frío te ayuda con tu dolor, no es necesario que cambies a poner calor después de 48 horas o que alternes frío y calor.

 

En cualquier caso, si dudas entre alternar calor y frío, puedes probar a sumergir una articulación primero en agua caliente y después, en agua fría, para volver a sumergirla nuevamente en agua caliente. Si esto te ayuda a aliviar el dolor y molestar, puedes alternar frío / calor.

 

 

Bibliografía:

https://www.healthychildren.org/Spanish

https://es.gsk.com/

https://www.sefac.org

¿Por qué no me das antibiótico para el resfriado?

¿Por qué no me das antibiótico para el resfriado?

Tengo un resfriado, ¿me das un antibiótico?

 

  • No, porque….

 

Esta es la consulta más común que se escucha en el mostrador de cualquier farmacia durante el invierno.

Hoy vengo a hablarte de la respuesta de porqué el médico no te receta un antibiótico para el resfriado o la gripe.

Y aprovecho para decir que en la farmacia no se pueden dispensar antibióticos sin receta.

Así que, para esto, comenzaremos por el principio.

¿En qué se diferencia el resfriado y la gripe?

 

resfriado gripe antibiotico

El resfriado y la gripe son enfermedades que aunque, a priori parecen casi iguales, tienen síntomas diferentes y están provocadas por diferentes virus.

Tanto el resfriado como la gripe son muy contagiosos. La transmisión de ambos se produce por el contacto directo con las personas infectadas a través de las manos, la inhalación de partículas al hablar, toser, estornudar y el contacto con objetos en los que se encuentren restos de secreciones de personas infectadas.

La facilidad de contagio puede reducirse con un simple gesto: lavarse las manos. Si quieres saber más sobre esto, te dejo aquí este divertido post de Beatriz.

Vamos a ver las principales diferencias entre resfriado y gripe:

 

diferencia gripe y catarro

 

¿Y los síntomas?

 

En este tabla se pueden diferenciar los síntomas de gripe y resfriado, siendo la fiebre alta y el dolor muscular lo más característico y diferenciador de la gripe:

 

diferencia gripe y resfriado

 

Aunque hay resfriados todo el año, suele ser la época de invierno y primavera cuando más aumentan. Suele relacionarse por tanto con la temperatura del ambiente y el estado inmunológico de las personas. Pero siempre es necesaria la presencia del virus para que se produzca la infección.

 

aprende

Aunque los gérmenes del ambiente sean la causa directa, el hecho de que unas personas enfermen y otras no se debe a los mecanismos de defensa de cada persona y que hay que considerar para prevenir las infecciones.

 

Existen ciertos factores que aumentan las probabilidades de «cogerse un catarro», como son los cambio de temperatura, el estrés/cansancio, los fumadores, la mala higiene, las personas que trabajan en espacios cerrados (centros de salud, colegios, residencias, centros de trabajo…) y los grupos de riesgo: niños, ancianos, embarazadas, enfermedades crónicas, etc.

 

¿Me puedo resfriar por «coger frío»?

 

Se ha debatido (y se debate) sobre la posible relación entre el frío y los resfriados.

Los estudios que se han llevado a cabo al respecto no han sido concluyentes, aunque la mayoría de datos apunta a que el enfriamiento no es causa directa del resfriado pero sí un factor desencadenante. Y siempre que el virus esté en el ambiente.

Con la bajada de la temperatura el aire está más frío lo que implica que, con cada inspiración, el flujo de sangre hacia la nariz produce una vasoconstricción, provocando cambios en la mucosa respiratoria. Estos cambios conllevan a una disminución de las defensas locales de la nariz.

Los virus tienen una cubierta externa con material graso que se endurece. Este recubrimiento se derrite al entrar en contacto con la temperatura del tracto respiratorio, haciendo desaparecer a esta capa externa. De esta manera, el virus infecta fácilmente a las células.

Por otra parte, durante el invierno y el frío las personas suelen permanecer más tiempo en lugares cerrados y poco ventilados, lo que favorece la propagación del virus.

 

¿Qué tomar para el resfriado?

 

resfriado gripe antibiotico

 

 

«Un resfriado dura 7 días y con medicamentos, una semana»

 

El resfriado es una dolencia que tiende a remitir al cabo de unos días. Esto provoca que no se le dé la importancia que merecen las posibles consecuencias de un resfriado, ya que en ocasiones el exceso de moco y la bajada de defensas pueden dar lugar a graves consecuencias, sobretodo en los grupos de riesgo, como puede ser una neumonía o bronquitis.

En el caso de la gripe, las complicaciones pueden comprometer seriamente a las vías respiratorias y a otros órganos, desde una deshidratación causada por la fiebre hasta neumonía y convulsión febril.

Los antigripales sirven para paliar los síntomas de los resfriados y evitar complicaciones. Hoy en día en el mercado existen infinidad de antigripales, aunque la mayoría tienen la misma composición: descongestivos y antihistamínicos para el moco y paracetamol para paliar el malestar y el posible dolor.

Así como tratamientos locales, como son spray nasal para la congestión y rinorrea, caramelos para la irritación de garganta y jarabes para la tos.

Recuerda que los antigripales como Frenadol llevan dextrometorfano, un principio activo que se utiliza para la tos seca.

Si tienes tos con moco o productiva o estás tomando otros medicamentos, como son los antidepresivos, no es aconsejable que tomes dextrometorfano.

 

Entonces, ¿por qué cuando estoy resfriado el médico me receta antibióticos?

 

resfriado gripe antibiotico

Esta pregunta es muy frecuente, como bien te decía al principio del post.

Una de las consecuencias de los resfriados es que, entre el exceso de mucosidad que actúa de foco de infección y la bajada de defensas, pueden acontecer una sobreinfección bacteriana.

Las más comunes son una rinitis, sinusitis, otitis, faringoamigdalitis o las más complicadas, como una bronquitis o neumonía.

En este caso, el médico ha de recetar un antibiótico para tratar esta sobreinfección bacteriana, pero en ningún caso el antibiótico nos paliará el moco y dolor de cabeza del catarro.

Mi recomendación

 

El mejor tratamiento es la prevención.

Hoy en día hay multitud de productos destinados a fortalecer nuestro sistema inmune. En este aspecto apuesto por lo natural, tanto para mí como desde la Rebotica, ya que son muchos los pacientes que toman medicación.

Mis favoritos son la solución de defensas naturales de Pranarom, que previene y trata a través de la difusión o por inhalación de un par de gotitas en la muñecas.

O si eres de los que prefieren pastillas, Inmunovita de Vitae. Muy recomendable para la gente a la que el resfriado le dura todo el invierno.

No olvides tomar Vitamina C, a poder ser en fruta y no en zumo o bien en concentrados efervescentes.

Si perteneces al grupo de riesgo maximiza las medidas higiénicas, sobretodo si estás embarazada, ya que es muy limitado los tratamientos que puedes recibir.

Y no dudes en consultar a tu farmacéutic@ de confianza y/o a tu médico.

 

 

Y tú, ¿Cómo curas los resfriados y gripes?

8 pequeños hábitos para superar la vuelta a la rutina

8 pequeños hábitos para superar la vuelta a la rutina

 

¡Hola Septiembre, Hola rutina!

 

El mes de Septiembre es sinónimo de vuelta al cole para los más pequeños, pero nosotros también volvemos a la rutina.

Hayas tenido vacaciones, te hayas ido de viaje o simplemente, te hayas quedado en la ciudad trabajando, nuestros hábitos cambian: aprovechamos más las horas del día (hasta 16 horas si vives en el norte), estamos más ociosos, dormimos menos, comemos más fuera de casa, etc.

Con el comienzo de septiembre se nos presenta un buen momento para fijar objetivos, cambiar cosas, planificar e, incluso, tenemos una segunda oportunidad para fijar nuevos propósitos.

Aprovecha que todavía guardas la energía del verano, de pasar muchas horas en la calle y aprovechar los días largos de sol para ir, poco a poco, introduciendo pequeños hábitos para sobrellevar mejor la rutina.

Hoy te traigo 8 pequeños hábitos que ir incorporando en tu día a día para sobrellevar el mes.

 

Pequeños grandes hábitos para sobrellevar la vuelta “al cole”.

 

1. HIDRÁTATE: por dentro y por fuera

 

rutina septiembre

El sol y el calor deshidratan nuestra piel y cuerpo, por dentro y por fuera.

Los aires acondicionados, las terrazas, el sol directo en la calle, las temperaturas tan altas que ha habido este año… Todo ello ayuda y fomenta la deshidratación de nuestra piel (y nuestro pelo).

Sobretodo las pieles mixtas y grasas, que mejoran mucho el aspecto de su piel durante el verano y, con la llegada del Otoño, comienzan otras veces los odiosos granitos, piel grasa, etc…pero de eso hablaremos más adelante en otro post 🙂

Nuestro cuerpo también sufre al cambiar los hábitos de comida y bebida, ya que solemos ceder a la tentación de beber más refrescos y cerveza.

Comienza por hidratar tu cuerpo teniendo siempre en la nevera una botella de vidrio con agua fría, si quieres con unas gotitas de limón, y llévala contigo al trabajo. Es una manera de beber los dos litros de agua recomendados al día mientras que ahorras dinero (y plástico).

En cuanto a la piel, invierte tiempo en limpiarla en profundidad según tu tipo de piel (te lo explico en profundidad aquí) e hidrata mañana y noche siguiendo una rutina de contorno de ojos, sérum y cremas ricas en ácido hialurónico y agua.

 

2. COME LIGERO

 

Vuelta a la rutina

Come ligero y sano

 

Tras el verano, que por mucho que nos cuidemos, siempre cae alguna cervecita alguna tapita…comer ligero nos va a ayudar a ser más productivos y sentirnos más ligeros.

Planifica las comidas incluyendo fruta y verdura y, siempre que puedas, come en casa.

La planificación de las comidas te va a ayudar a estar más tranquilo, no tirar comida, organizarte para ir al supermercado una vez a la semana y, si fuese necesario, solamente tener que ir a comprar algún fresco en el propio día, lo que va a ayudarte a ganar tiempo.

Cuánto más temprano puedas ir al supermercado, ya sea a primera hora de la mañana o de la tarde, encontrarás menos gente y mayor variedad de producto, sobretodo en la pescadería.

Entre la vuelta al trabajo y que estamos a punto de comenzar el otoño, Septiembre es un buen momento para comenzar a tomar vitaminas: te ayudarán a sobrellevar el cambio de ritmo, la bajada de energía y comenzar a preparar tus defensas.

 

3. MADRUGA

 

vuelta a la rutina

Madruga 🙂

 

Aunque al principio cueste mucho madrugar, sí o sí vamos a tener que incluirlo en nuestra rutina si trabajamos de mañana o bien, si trabajamos de tarde y necesitamos aprovechar la mañana (como es mi caso!).

Si madrugas, te sientes bien, el dia comienza mucho más productivo y a la noche, te sentirás cansado y con ganas de irte a la cama temprano. Es la manera de conseguir ser un búho y crear una rutina pronto.

 

4. ORGANÍZATE CON AGENDA

 

vuelta a la rutina

Planifica tu mes

 

Septiembre es el mes por excelencia para la organización.

Aprovecha las ofertas que están ofreciendo las marcas para hacerte con un cuaderno, una agenda y un calendario y comienza a organizarte el mes y, para los más pro, el año entero.

No te llenes de “to do list” ni de muchos objetivos. Lo más efectivo es fijarte tres objetivos anuales, e ir haciendo objetivos más pequeños mensuales y mini-objetivos semanales.

Si esto te interesa, puedo hacer un post hablando solamente de esto. Soy toda una friki de la planificación y organización. El año pasado opté por la opción de crear mi propia agenda, un bullet journal, lo cual recomiendo mucho.

Este año he optado por hacerme con una agenda de año escolar muy bonita de Charuca que compré en junio….que verano tan largo ha sido 😉

 

5. MUÉVETE: Camina

 

vuelta a la rutina

Camina escuchando un podcast de un tema que te interese

 

Hacer deporte aumenta los niveles de serotonina, la concentración, la autoestima a la vez que mejora tu forma física y te hace estar más sano.

Apuntarte a un gimnasio el uno de septiembre no es de las mejores ideas que puedas tener, ya que va a costarte mucho retomar la rutina de deporte (si es que tenías antes de irte de vacaciones…y si no, es un buen momento para comenzar)

Aprovecha que los días son todavía largos y que hace buen tiempo para ir a pasear media horita cada día por lo menos.

¿Cómo motivarte?

Cálzate las zapatillas, vístete con ropa cómoda. Lo bueno que tiene ir a caminar media hora es que no implica que tengas que vestirte como si fueses a escalar una montaña ni a correr una maratón jeje, y ponte en tus auriculares algo que te guste y motive.

 

Aprovecha este tiempo para escuchar música o algún podcast. Aplicaciones como ivoox tiene una gran selección de podcast para elegir, tanto por temática como por programas de radio, televisión…

Últimamente escucho mucho los podcast de las hermanas Zubi, son de 20-40 minutos y cada podcast hablan de un tema con un invitado: productividad, cómo montaron su empresa, gestión del tiempo, etc.

 

 

Y, muy importante, si sales a caminar a las horas de sol ¡¡no te olvides tu protección solar!!

 

6. TIEMPO PARA TI MISMO/A

 

No todo puede ser productividad, ahorro de tiempo, planificación…

Aprovecha para ponerte al día de tus series favoritas de Netflix, de leerte un buen libro e ir al cine.

Los miércoles es el día del espectador en muchos cines: una fantástica excusa para desconectar a mitad de semana, pagar menos por la entrada y encontrar la sala casi para ti sola!

vuelta a la rutina

Reserva tiempo para ti

Yo estoy enganchándome a una serie que me está gustando mucho, Suits, y estoy con los libros de la Elisabeth Benavent de “Martina con vistas al mar” y “Martina en tierra firme”: son dos partes y me tienen totalmente enganchada.

En mi mesilla reposa ya el libro de Cristina Mitre, “Mujeres que corren” 🙂

 

 

7. LIMPIA Y ORDENA

 

vuelta a la rutina

Ordena la casa

Sin orden no rindo, lo tengo muy claro.

Tanto si has estado de viaje como si has pasado el verano en casa, es buen momento para poner lavadoras, hacer limpiezas e incluso ¿por qué no? ¡Redecorar tu casa!

Sobretodo si trabajas desde casa, pero también si te desplazas a una oficina, tener tu espacio de oficina limpio y ordenado antes de empezar a trabajar te va a ayudar a concentrarte y motivarte que si llegas y todo es un caos de papeles.

Deja el caos para tu bandeja de entrada de e-mails 😉

 

8. ALÉGRATE DE LA LLEGADA DEL OTOÑO

 

vuelta a la rutina

Llega el otoño

Es posible que el pensar en la temporada de frio, de los días más cortos, las mañanas frías y las noches de mantita te entre un poco de bajón.

 

Como a todo, hay que verle la parte positiva.

El otoño es fantástico para hacer excursiones a la montaña a cargar pilas o hacer planes de interior, como celebrar cenas en casa con amigos.

Pero antes de que llegue, aprovecha y exprime al máximo las terrazas, y vete pensando en cómo vas a decorar la mesa para esas cenas que se avecinan 😉

 

Y tú, ¿qué pequeños cambios vas a incluir en tu día a día?

¡Bienvenid@ a La Rebotica Digital!

¡Bienvenid@ a La Rebotica Digital!

 

 

La Rebotica Digital es el espacio que he creado, en formato de blog, para hablar de temas de actualidad, dudas que preocupan, productos probados y consejos farmacéuticos.

Cualquier sugerencia que tengas y que te gustaría que tratase, déjala en Comentarios y te la contestaré en el siguiente blog.

Gracias y ¡Bienvenid@!